En el blog de Reflexiones de un educador encontré este artículo acerca de la delincuencia que me pareció de suma importancia y pertinencia debido a las condiciones que prevalecen en nuestro Estado y Nación y que han hecho parte a los niños y jóvenes que atendemos en nuestras aulas. Yo creo firmemente que el punto detonante de cualquier cambio se da la escuela, por lo que los invito a que durante el trabajo con los alumnos, cada uno cómo lo desee, formemos alumnos con conciencia social, valores y deseos de ser mejores seres humanos en los que no tenga cabida la cobardía y la búsqueda de soluciones fáciles.
¿Por qué hay tantos jóvenes en la cárcel? ¿Por qué existe una delincuencia cada vez más frecuente y en edades tempranas?
No existe una única razón para explicar la delincuencia, más bien se trata de una espiral de donde emergen múltiples factores entrelazados:
1) El empeoramiento de las condiciones sociales de vida produce un aumento de los delitos, como consecuencia de la inseguridad económica y la falta de recursos, dándose respuestas agresivas.
2) La delincuencia es una consecuencia de una sociedad mundial donde se prima el “tener” antes que el “ser”, donde se es más cuando se tiene más. Es la consecuencia del mito del bienestar.
3) La sociedad se defiende del delito creando mecanismos de miedo que generan nueva delincuencia: miedo a la calle, miedo a la vida, miedo al futuro…
4) La sociedad se defiende creando una imagen deteriorada del delincuente, presentándolo como un monstruo más que como una persona humana y que en muchas ocasiones nosotos somos parte de las causas que contribuyeron a que ellos eligieran ese destino.
5) La sociedad se defiende creando mecanismos de castigo. Las cárceles no funcionan, siendo generadoras de delitos. Son los porcentajes de reincidencia los que ponen en cuestión la capacidad regeneradora de las prisiones.
La delincuencia o se reprime o se previene. Creo que solamente a través de la prevención es posible ir disminuyendo el alarmante aumento de nuevos delincuentes. Estamos absolutamente en contra del delito, pero queremos intentar encontrar las causas profundas de la delincuencia, no negando nunca la posibilidad de cambiar.
¿Cómo acabar con la delincuencia: creando más policía como algún político ha gritado? ¿Abriendo más cárceles y reformatorios para niños “especiales”? …
Es preciso:
1º Llegar a conocer las raíces de todo lo que ocurre en los contexto propios de cada uno, fomentando las asociaciones y la coordinación entre la Administración y las iniciativas privadas.
2º Un cambio en la política cultural y social, donde los ayuntamientos sean los primeros en preocuparse por los problemas de sus ciudadanos, dando y dejando de malgastar los bienes públicos en “campañas de imagen”.
Desde esta pequeña experiencia he visto como la delincuencia se da en jóvenes de estratos sociales bajos, carentes de educación y de medios, jóvenes que crecen en ambientes hostiles: desavenencias familiares, padres alcohólicos, niños al que les falta el calor y al protección , niños que trabajan en la economía sumergida o deben cuidar a sus hermanos más pequeños, separación de los padres y malas compañías que conducen por caminos delictivos.
Se necesita de la colaboración de una sociedad que no solo sea crítica, sino que denuncia las situaciones injustas de los menores y apoye conscientemente a todos los que trabajan con chavales y jóvenes de nuestros barrios, esos jóvenes de mirada perdida, de cultura toninegra y de mal aspecto… a quienes cada vez se les tiene más miedo.